Declaración de Jaén

Por una agricultura con biodiversidad y futuro

La agricultura depende de la biodiversidad. Es hora de que ese valor sea reconocido también por el mercado, las políticas públicas y el conjunto de la sociedad.

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ADHESIONES

Súmate a quienes ya apoyan la Declaración de Jaén

UNA DECLARACIÓN CON EL CAMPO

La biodiversidad sostiene la agricultura. Es hora de que también cuente.

La Declaración de Jaén nace del diálogo entre agricultores, científicos, cooperativas, empresas, administraciones y organizaciones sociales que participaron en el International Congress on Biodiversity and Agriculture, celebrado en Jaén (España). Parte de una idea sencilla: producir alimentos y conservar biodiversidad no son objetivos enfrentados.

Hoy contamos con conocimiento, experiencias y modelos capaces de integrar la biodiversidad en explotaciones productivas. El reto es conseguir que estas soluciones puedan aplicarse a una escala mucho mayor y que el esfuerzo de quienes las llevan al campo sea reconocido por las políticas públicas, el mercado y el conjunto de la sociedad.

DIEZ PRINCIPIOS PARA AVANZAR

Una hoja de ruta compartida

01

La agricultura necesita biodiversidad para ser viable

La biodiversidad sostiene funciones esenciales para producir alimentos, como la fertilidad del suelo, la polinización, el control natural de plagas o la retención de agua. Cuando estas funciones se degradan, aumentan los costes, la dependencia de insumos y la vulnerabilidad de la agricultura.

02

La biodiversidad debe FORMAR parte del modelo de gestión

La biodiversidad debe integrarse en el manejo cotidiano de la explotación, con planificación, medición y evaluación. No hay recetas universales: las medidas deben adaptarse a cada sistema productivo y a su contexto ecológico, paisajístico y territorial.

03

Los agricultores son protagonistas de la solución y no deben afrontar solos la transición

Recuperar biodiversidad exige reconocer el papel central de los agricultores y acompañarlos con apoyo técnico, formación, financiación, incentivos y marcos estables.

04

La modernización agraria debe incluir las soluciones basadas en la naturaleza

Modernizar la agricultura también significa integrar soluciones basadas en la naturaleza para recuperar el funcionamiento ecológico, reducir la dependencia de insumos, diversificar los sistemas productivos y conservar el capital natural. La tecnología y la innovación deben responder a la diversidad de explotaciones y territorios.

05

La rentabilidad debe INCLUIR REDUCCIÓN DE RIESGOS, ESTABILIDAD Y VALOR AÑADIDO

La rentabilidad agraria no puede evaluarse solo por la producción a corto plazo. También debe considerar la reducción de costes y riesgos, la salud del suelo, la estabilidad a medio y largo plazo, la diferenciación comercial y la capacidad de mantener explotaciones viables.

06

La cadena alimentaria debe reconocer y DISTRIBUIR el valor de la biodiversidad

El valor de la biodiversidad generado en el campo debe preservarse y distribuirse a lo largo de toda la cadena alimentaria. Para ello son necesarios modelos colectivos, trazabilidad, certificación rigurosa y alianzas que aseguren que ese valor llega a quienes lo generan.

07

La BIODIVERSIDAD DEBE SER VISIBLE EN EL MERCADO PARA QUE LAS DECISIONES DE COMPRA IMPULSEN SU CONSERVACIÓN Y RECUPERACIÓN EN EL CAMPO

La transición hacia una agricultura que cuente con la naturaleza se impulsa desde la mesa. Las decisiones de compra pueden favorecer a quienes producen conservando la biodiversidad. Para ello, los consumidores necesitan información clara, veraz y contrastada en los puntos de venta.

08

La ciencia Y LA INNOVACIÓN DEBEN ORIENTAR EL CAMBIO Y RESPONDER A LA DIVERSIDAD DEL CAMPO

La ciencia debe identificar qué medidas funcionan en cada contexto y evaluar sus efectos con indicadores adecuados. Ese conocimiento debe convertirse en herramientas útiles, asesoramiento técnico, soluciones adaptadas e intercambio de experiencias entre agricultores.

09

Las políticas públicas deben FINANCIAR Y REMUNERAR LOS BENEFICIOS AMBIENTALES Y SOCIALES DE LA AGRICULTURA Y ADAPTARSE A LA REALIDAD DEL CAMPO

Los modelos agrarios que conservan y recuperan biodiversidad generan beneficios para toda la sociedad y necesitan financiación pública suficiente y estable. Las políticas deben adaptarse a cada territorio, vincular las ayudas a resultados verificables y simplificar sin rebajar la ambición ambiental y social.

10

EL FUTURO DE LA AGRICULTURA DEPENDE DE QUE HAYA PERSONAS QUE QUIERAN Y PUEDAN TRABAJAR EN EL CAMPO

La transición hacia una agricultura no será posible sin personas que quieran y puedan trabajar en el campo y vivir de él. Afrontar la falta de relevo generacional y de mano de obra exige mejorar condiciones, incorporar nuevos profesionales y reforzar la formación y el asesoramiento.

EL COMPROMISO DE JAÉN

Declaración de Jaén

Una llamada conjunta para avanzar hacia un sistema agroalimentario capaz de producir alimentos, conservar biodiversidad y generar oportunidades en nuestros territorios.

Por una agricultura en la que la naturaleza cuenta

Jaén, territorio agrario y símbolo de uno de los paisajes agrícolas más representativos del Mediterráneo, acogió, en el marco del proyecto LIFE Olivares Vivos+, el I Congreso Internacional sobre Biodiversidad y Agricultura, un punto de encuentro entre ciencia, campo, empresas, cooperativas, administraciones, organizaciones sociales y ciudadanía.

De este encuentro surge una convicción compartida: la biodiversidad no es ajena a la agricultura ni una exigencia añadida para quienes producen alimentos. Es una condición esencial para el futuro del campo, la estabilidad de los sistemas productivos, la rentabilidad de las explotaciones y la seguridad alimentaria.

Durante demasiado tiempo, la naturaleza se ha considerado en muchos modelos agrarios un límite, un coste o un condicionante. Sin embargo, la evidencia científica, la experiencia en explotaciones reales, el compromiso de cada vez más agricultores y agricultoras y la creciente sensibilidad social apuntan en la misma dirección: la biodiversidad puede y debe reconocerse como aliada agronómica, económica y estratégica de la agricultura.

No se trata de enfrentar producción y conservación, idealizar el pasado ni rechazar la innovación, sino de avanzar hacia una modernización agraria que integre conocimiento científico, experiencia agrícola, innovación técnica, soluciones basadas en la naturaleza, rentabilidad y valor social.

Esta Declaración nace para impulsar un cambio de mirada y de acción: situar la biodiversidad en el centro del modelo agrario, la gestión de las explotaciones, las políticas públicas, los mercados y las decisiones de consumo.

Declaramos

  1. La agricultura necesita biodiversidad para ser viable

La biodiversidad sostiene funciones esenciales para la producción agraria: fertilidad del suelo, regulación natural de plagas, polinización, control de la erosión, retención de agua, estabilidad ecológica y resiliencia frente al cambio climático. 
La degradación de estas funciones aumenta la dependencia de insumos externos, reduce la capacidad de adaptación, eleva los costes y hace a la agricultura más vulnerable ante crisis ambientales, económicas y geopolíticas.
Por ello, conservar y recuperar la biodiversidad en los sistemas agrarios no es solo una obligación ambiental, sino una necesidad productiva y estratégica.

  1. La biodiversidad debe formar parte del modelo de gestión

Integrar la biodiversidad en la agricultura no puede reducirse a prácticas aisladas: debe formar parte del manejo y de la toma cotidiana de decisiones en la finca.

Esto exige diagnosticar, planificar, actuar, medir y evaluar. Supone decidir sobre cubiertas vegetales, rotaciones y diversificación de cultivos, tratamientos fitosanitarios, infraestructuras ecológicas, manejo del suelo, gestión del agua, calendario de labores, maquinaria y organización de la explotación, atendiendo a sus efectos sobre la biodiversidad y el funcionamiento ecológico del sistema.

No existen recetas universales: las medidas deben adaptarse al sistema productivo y al contexto ecológico, paisajístico y territorial. Con planificación, medición y evaluación, la biodiversidad deja de ser una idea abstracta y se convierte en una variable agronómica, económica y territorial que puede y debe gestionarse en favor de la agricultura.

  1. Los agricultores son protagonistas de la solución, pero no deben afrontar solos la transición

Quienes trabajan y viven de la tierra son imprescindibles para recuperar la biodiversidad en los paisajes agrarios. Su labor no puede reducirse al cumplimiento de requisitos: debe reconocerse como una contribución esencial al bienestar común.

Integrar la biodiversidad exige adaptar el manejo, dedicar recursos y asumir riesgos. Por ello, la transición no puede recaer solo en los agricultores: requiere asesoramiento técnico, formación, financiación, maquinaria adaptada, incentivos adecuados y marcos normativos estables, además de la corresponsabilidad de las administraciones, la cadena alimentaria y los consumidores.

Exigir más biodiversidad al campo sin prestar el apoyo necesario a quienes deben protagonizar la transición sería injusto e ineficaz.

  1. La modernización agraria debe integrar las soluciones basadas en la naturaleza

Modernizar la agricultura no puede limitarse a intensificar, tecnificar, mecanizar o aumentar la escala. También exige recuperar el funcionamiento ecológico, reducir la dependencia de insumos, diversificar los sistemas productivos, mejorar la eficiencia biológica y conservar el capital natural.

La tecnología, la digitalización y la mecanización son necesarias, pero deben responder a la diversidad de explotaciones y territorios y respetar sus límites ecológicos y sociales. Las soluciones basadas en la naturaleza deben reconocerse como parte de esta modernización y ocupar un lugar central en las políticas de innovación y apoyo al sector.

  1. La rentabilidad debe incluir reducción de riesgos, estabilidad y valor añadido

La rentabilidad agraria no puede evaluarse solo por la producción a corto plazo. También deben considerarse la reducción de riesgos y costes, la estabilidad a medio y largo plazo, la salud del suelo, la capacidad de adaptación, la diferenciación comercial, el acceso a nuevos mercados y la viabilidad de las explotaciones en territorios rurales con vitalidad ambiental y social.

Una agricultura que preserva la fertilidad del suelo, mejora la gestión del agua y refuerza los procesos ecológicos fundamentales fortalece la base productiva de la explotación. Muchos de estos beneficios se acumulan y consolidan con el tiempo: aportan estabilidad, sostienen los servicios de la naturaleza, reducen la dependencia de insumos y ahorran costes.

Mejorar la biodiversidad es invertir en el futuro de la agricultura.

  1. La cadena alimentaria debe reconocer y distribuir el valor de la biodiversidad

El valor de la biodiversidad generada en el campo debe preservarse y distribuirse a lo largo de toda la cadena alimentaria. No puede diluirse entre intermediarios, mensajes confusos o sistemas comerciales que no distinguen los modelos productivos que generan beneficios ambientales y sociales.

Cooperativas, organizaciones de productores, almazaras, bodegas, industrias, distribución, restauración y empresas alimentarias son clave para agrupar la producción, facilitar la trazabilidad, reducir los costes de certificación, mejorar la posición negociadora de los agricultores y asegurar que ese valor llegue a quienes lo generan.

Los sistemas de medición, trazabilidad y certificación deben ser rigurosos, basarse en la evidencia científica y en resultados verificables, regirse por normas claras y evitar la confusión y el greenwashing. La transición requiere modelos colectivos y alianzas territoriales: las decisiones aisladas no bastan para lograr cambios a escala de paisaje.

  1. La biodiversidad debe ser visible en el mercado para que las decisiones de compra impulsen su conservación y recuperación en el campo

La transición hacia una agricultura que cuente con la naturaleza no se hace solo en el campo: también se impulsa desde la mesa. Las decisiones de compra pueden generar demanda, orientar el mercado y favorecer una mejor remuneración de quienes producen alimentos conservando y recuperando biodiversidad.

Para ejercer ese poder de elección, los consumidores necesitan información clara, comprensible, veraz y contrastada en los puntos de venta. Hacer visible el valor generado en las explotaciones es una responsabilidad compartida por la cadena alimentaria y las administraciones; no puede recaer solo en los consumidores.

La biodiversidad debe comunicarse de manera cercana y tangible, vinculándola con suelos fértiles, agua, paisaje, aves, polinizadores, capacidad de adaptación, bienestar y vida rural. Cuando ese valor se identifica y comprende con claridad, las decisiones de compra pueden reconocer el esfuerzo de quienes lo generan y contribuir a conservar y recuperar biodiversidad en el campo.

  1. La ciencia y la innovación deben orientar el cambio y responder a la diversidad del campo

La ciencia, básica y aplicada, es imprescindible para comprender la relación entre agricultura y biodiversidad y determinar qué medidas funcionan en cada contexto. Su eficacia debe evaluarse con indicadores adecuados y durante periodos suficientes. Solo así pueden evitarse soluciones intuitivas, poco rigurosas o meramente declarativas.

La investigación agraria y ecológica debe responder a las necesidades reales de las explotaciones y los territorios. Su financiación pública no debe centrarse únicamente en aumentar la producción, intensificar los sistemas o ampliar la escala; también debe apoyar el desarrollo de conocimiento, tecnologías, maquinaria y soluciones para modelos basados en la eficiencia, la biodiversidad, la resiliencia, la calidad y el valor añadido.

El conocimiento debe traducirse en herramientas útiles, aplicables y evaluables: métodos de diagnóstico y seguimiento, asesoramiento técnico, proyectos demostrativos, soluciones adaptadas e intercambio de experiencias entre agricultores. Estos modelos no necesitan menos ciencia ni innovación, sino que ambas respondan a sus necesidades.

  1. Las políticas públicas deben financiar y remunerar los beneficios ambientales y sociales de la agricultura y adaptarse a la realidad del campo

Los modelos agrarios que conservan y recuperan biodiversidad generan bienes esenciales para la sociedad: suelos fértiles, paisaje, mitigación y adaptación al cambio climático, seguridad alimentaria, empleo, cohesión territorial, prevención del abandono y vitalidad rural. Mantener estos bienes exige financiación pública suficiente y estable para acompañar la transición y remunerar la contribución de la agricultura al bienestar común.

La Política Agraria Común y los demás instrumentos públicos deben reflejar este valor en el diseño y reparto de las ayudas, vincularlas a beneficios ambientales y sociales verificables y atender a la diversidad ecológica, social y productiva de cada territorio. También deben prestar especial atención a los sistemas agrarios de alto valor natural y evitar respuestas uniformes ajenas a la realidad del campo.

Reducir la carga burocrática es necesario. Para ello, la política agraria debe establecer procedimientos claros, proporcionados, coherentes y estables, fáciles de aplicar y verificar. Pero simplificar no puede significar desregular ni rebajar la ambición ambiental y social.

  1. El futuro de la agricultura depende de que haya personas que quieran y puedan trabajar en el campo

Sin personas que quieran y puedan trabajar en el campo y vivir de él, la transición no será posible. La falta de relevo generacional y la escasez de mano de obra son problemas estructurales que amenazan la continuidad de las explotaciones y condicionan el modelo agrario. El reto no es solo quién estará al frente, sino también quién trabajará en ellas.

Afrontar esta situación exige mejorar la rentabilidad y las condiciones laborales, facilitar el acceso a la tierra y la incorporación de nuevos profesionales, y desarrollar soluciones organizativas, técnicas y tecnológicas adaptadas a la diversidad del campo. La innovación debe contribuir a resolver la falta de mano de obra sin convertir la intensificación en la única respuesta.

La formación y el asesoramiento son esenciales. Agricultores, trabajadores y técnicos necesitan capacitación práctica y accesible en gestión de la biodiversidad y del suelo, servicios de la naturaleza, regulación natural de plagas y modelos de valor añadido. Las universidades y los centros de formación agraria deben actualizar sus contenidos para responder a estas necesidades.

El campo debe ser una opción profesional digna, atractiva, innovadora y con futuro. Conseguirlo no es un objetivo más: es una condición para hacer posible todo lo anterior.

Una convicción compartida

Estos diez principios expresan una convicción común: el futuro de la agricultura no se construirá al margen de la naturaleza, sino contando con ella.

Sin biodiversidad no hay agricultura viable.

Sin agricultores y trabajadores del campo no hay biodiversidad agraria posible.

Sin coherencia entre políticas, mercados y sociedad, la transición no alcanzará la escala necesaria.

Llamamiento a la acción

Las entidades, organizaciones y personas que promueven esta Declaración hacen un llamamiento a:

Las administraciones públicas, para que impulsen políticas estables y coherentes, con financiación suficiente, que reduzcan el riesgo de la transición, simplifiquen los procedimientos y reconozcan el valor público generado por la agricultura.

Las instituciones europeas y los responsables de la Política Agraria Común, para que garanticen una política ambiciosa, estable y adaptada a la diversidad del campo, y orienten sus incentivos hacia quienes conservan biodiversidad y sostienen los territorios rurales.

Los agricultores, agricultoras y trabajadores del campo, para que aporten su experiencia, participen en el diseño de las medidas y lideren su aplicación en las explotaciones, con el apoyo, las herramientas y las garantías necesarias.

Las cooperativas y organizaciones de productores, para que impulsen modelos colectivos, refuercen la trazabilidad, generen valor añadido y mejoren la posición de los agricultores en la cadena alimentaria.

La comunidad científica, técnica y tecnológica, para que genere conocimiento riguroso, desarrolle maquinaria y soluciones adaptadas y facilite su aplicación mediante herramientas, asesoramiento, proyectos demostrativos e intercambio de experiencias.

Las empresas agroalimentarias, la distribución y la restauración, para que diferencien y promocionen los productos procedentes de modelos agrarios que conservan y recuperan biodiversidad, y remuneren adecuadamente a quienes los producen.

Los consumidores y la ciudadanía, para que, con información clara y opciones accesibles, incorporen este valor a sus decisiones y elijan alimentos que contribuyan a conservar el suelo, el agua, el paisaje, la vida silvestre y las comunidades rurales.

Los centros de formación, las universidades y las entidades de capacitación profesional, para que actualicen sus programas e incorporen la biodiversidad agraria, los servicios de la naturaleza y los modelos de valor añadido como contenidos esenciales para el futuro del sector.

Compromiso de los firmantes

Quienes se adhieren a esta Declaración comparten la necesidad de avanzar hacia una agricultura que integre la biodiversidad como base de su viabilidad ecológica, económica y social.

Con esta adhesión, expresan su voluntad de contribuir, desde su ámbito de responsabilidad, a:

  • reconocer la biodiversidad como un activo esencial de los sistemas agrarios;
  • integrarla en la gestión y en la toma de decisiones;
  • promover políticas públicas, financiación e incentivos que remuneren el valor ambiental y social generado por la agricultura;
  • favorecer modelos colectivos, mercados, certificaciones y sistemas de trazabilidad que trasladen ese valor a productores y consumidores;
  • reforzar la ciencia, la formación, el asesoramiento técnico, la transferencia de conocimiento y el intercambio entre agricultores;
  • contribuir a que el campo sea una opción profesional digna y con futuro;
  • apoyar experiencias demostrativas, medibles, replicables y adaptadas a cada contexto;
  • construir alianzas entre ciencia, campo, empresa, administraciones y sociedad.

La Declaración de Jaén es un punto de partida para construir una comunidad amplia, plural y activa que sitúe en el centro del futuro agrario la biodiversidad, la viabilidad de las explotaciones y las personas que sostienen el campo.

SÚMATE

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Tu adhesión contribuye a mostrar el respaldo de agricultores, científicos, organizaciones, empresas y ciudadanía a una agricultura que integra la biodiversidad como parte de su futuro.

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QUIÉNES YA SE HAN SUMADO

Personas y entidades adheridas

Estas son las personas y organizaciones que han autorizado a hacer pública su adhesión a la Declaración de Jaén.

Personas adheridas 40

Carlos Ruiz González
Senior Biodiversity & Conservation Officer · Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife)
Lise Pomarede
Bióloga
Eva María Murgado Armenteros/Universidad de Jaén
Titular de Universidad · Universidad de Jaén
Sergio Valdelomar Muñoz
Personal Docente e Investigador · Universidad de Jaén
Cecilia López
Personal investigador · Universidad de Jaén
Virginia Amate Padilla
Ambientologa - Project and Communications Officer · ACR+
Tomás Noboa Millán
Técnico de investigación en biodiversidad - Ambientólogo · Universidad de Jaén
Manuel Soto
Biólogo
Rosa María Rodríguez Sánchez
Funcionaria · Ministerio de Transportes
Francisco Martos Serrano
Soldador
Ainhoa Rebollo
Ingeniera
Carlos Castillo Gómez
Comunicador · WAUW Seducción científica

Entidades adheridas 3

Lipu BirdLife Italia
Lipu ODV
Miguel Ángel Ortega Guerrero/Asociación Reforesta
Asociación Reforesta
JORDI LOPEZ ESTORNELL ASOCIACION BIOTERRETA CUSTODIA AGRARIA
ASOCIACION BIOTERRETA CUSTODIA AGRARIA

A continuación se muestran únicamente las adhesiones que han autorizado la publicación de sus datos.

La agricultura del futuro necesita biodiversidad. Y necesita personas que la defiendan.

Súmate a la Declaración de Jaén y ayúdanos a trasladar este compromiso a las políticas públicas, al mercado y al conjunto de la sociedad.

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